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La aparición de arrugas en el rostro es un fenómeno natural y común a la mayoría de personas mayores, ya sean hombres o mujeres. Sin embargo, fumar produce sequedad cutánea y acelera la aparición de arrugas en la cara de forma prematura.
Si bien este hecho no puede considerarse como un problema de salud grave, sí debe ser señalado, aunque sólo sea para contrarrestar la imagen que la publicidad ofrece de las personas que consumen tabaco: jóvenes, atractivas y con rostros radiantes.
Palabras claves: envejecimiento |